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La Iglesia Apostólica era Amilenial
(Compruébelo
Usted Mismo)
-por Jorge L. Trujillo
Hay dos escuelas de pensamiento predominantes en torno
al final de los tiempos. Los Premilenaristas y los Amilenaristas.
Los Premilenaristas son aquellos quienes creen y enseñan que
habrá un reino terrenal de mil años después de la segunda venida de
Cristo. Para ellos, los
santos resucitan al comienzo de este reino y los impíos resucitan al
final del mismo para ser juzgados y condenados.
Los Amilenaristas son aquellos que niegan que haya tal reino de
mil años después de la segunda venida de Cristo. Estos
ven la resurrección y el juicio final tomando lugar al mismo tiempo
que ocurre la segunda venida de Cristo.
Se nos ha dicho constantemente que la “fe original y apostólica”
de la iglesia desde sus mismos comienzos era ‘premilenial’, que
los apóstoles y todos los primeros cristianos creían en un milenio
futuro donde Cristo volvería a reinar sobre la tierra. Se
nos dice también que la doctrina amilenial vino tardía a la iglesia
siendo introducida por medio de la ‘alegorización’ y
‘espiritualización’ de la Escritura.
Los proponentes del premilenarismo moderno sostienen que la
doctrina amilenial surgió del estudio alegórico de San Agustín
comenzando en el cuarto siglo. Según
ellos declaran, si se estudia la biblia “literalmente”, esta nos
llevará siempre a la doctrina premilenial.
Pero, ¿será cierto eso?
Las
primera tres etapas (eras) de la iglesia Cristiana se dividen de la
siguiente manera:
| Etapa |
Distintivo |
Fechas |
| Era
Apóstolica |
Los
Apóstoles vivieron y escribieron el NT (escritos canónicos,
bíblicos) |
33dC
- 99dC |
| Padres
Apostólicos |
Periodo
después que los Apóstoles murieron (escritos no-Canónicos,
no bíblicos) |
100dC
-170dC |
| Padres
Ante-Niceos |
Vivieron
después de los Padres Apostólicos y Antes del Concilio de
Nicea en 325dC |
170dC
-325dC |
| Padre
Pos-Nicenos |
Vivieron
después de los Padres Apostólicos y Antes del Concilio de
Nicea en 325dC |
Después
de 325dC |
Nuestra tesis es que “La Iglesia Apostólica era
Amilenial” (33dC - 99dC). Creemos
firmemente que la mejor fuente de información para saber con
certidumbre que es lo que creían los apóstoles y los primeros
cristianos debe venir directamente de ellos mismos, y a eso vamos, a
ver que nos dicen ellos. Por
medio de este estudio del texto sagrado según los escritos del Nuevo
Testamento hemos de demostrar que la primera y única fe apostólica
de la iglesia durante todo el primer siglo fue siempre y
consistentemente “amilenial”.
Eso es, todos los primeros Cristianos, incluyendo los mismos apóstoles
de Cristo y los escritores del los libros que componen el canon del
Nuevo Testamento vivieron y murieron sosteniendo una visión escatológica
‘amilenial’ y no ‘premilenial.’ El texto bíblico, tomado ‘literalmente’ y sin alegorías
ni espiritualizaciones nos demuestra que no hay tal escatología
premilenial enseñada en las páginas de la biblia.
Según las reglas puestas por los mismos literalistas,
el método ‘histórico-gramático’ de la interpretación, el
mensaje bíblico tiene que significar para nosotros “lo mismo” que
significó para los que lo recibieron de primera mano.
Creo que hasta cierto punto eso es justo y aceptable. Por lo
tanto hemos de utilizar ese mismo método para demostrar que la
iglesia de Cristo, desde sus comienzos sostuvo lo que hoy se conoce
como Amilenarismo. ¿Qué
estamos diciendo? Decimos que si usted hubiese vivido en la era
cristiana del primer siglo, usted hubiese creído el mensaje escatológico
de los apóstoles y ese mensaje fue siempre un mensaje amilenial.
El
Testimonio de la Escritura
La iglesia de Cristo en el Nuevo Testamento se formó
el día de Pentecostés cerca de 29dC -33dC.
Durante los subsiguientes años, los apóstoles y discípulos
del Señor se dieron a la tarea de ‘predicar’ el evangelio a todos
cuanto podían, judíos y gentiles. Mientras se extendía esta
predicación del evangelio también se extendía la predicación de
las doctrinas Cristianas. Algunos Apóstoles escribieron tratados sobre la historia del
ministerio de Cristo en la tierra.
Estos son llamados ‘los evangelios’. Mateo escribió el
evangelio que lleva su nombre, Marcos era el compañero de Pedro y
escribió el evangelio según San Marcos, el cual puede ser atribuido
indirectamente al apóstol Pedro.
Lucas, el compañero de viajes de Pablo escribió dos tratados,
el evangelio de Lucas y el libro de Hechos.
Juan, el Apóstol escribió el evangelio según ‘San Juan’.
Adicional a estos ‘evangelios’ tenemos las epístolas
o cartas escritas por los apóstoles de Cristo. Pablo escribió trece
de ellas, o catorce si se incluye la carta a los Hebreos como lo hacen
algunos. Pedro escribió
dos cartas que llevan su nombre 1 y 2 de Pedro.
Juan escribió tres cartas adicionales 1, 2 y 3 de Juan.
Santiago el Apóstol escribió la carta que lleva su nombre.
Se cree que este es el escrito más viejo de la iglesia.
Judas, el hermano del Señor escribió una carta que lleva su
nombre.
De acuerdo a la biblia de estudio de Charles Ryrie, las
fechas de los escritos son los siguientes:
| Nombre
el Libro y su Orden de Fecha de Escritura |
|
Nombre:
|
Fecha: |
Nombre: |
Fecha: |
| Santiago: |
45-50 |
Colosenses: |
61
|
| Gálatas: |
49-50 |
Filemón: |
61
|
| Evangelio de Marcos: |
Década de los 50
|
1 Timoteo: |
63
|
| 1 Tesalonicenses: |
51 |
1 Pedro: |
63
|
| 2 Tesalonicenses: |
51
|
Hebreos: |
64-68
|
|
1 Corintios:
|
56
|
Tito: |
65
|
| 2 Corintios: |
57
|
2 Timoteo:
|
66
|
| Romanos: |
58
|
Judas: |
70-80
|
| Evangelio de Lucas: |
60
|
Evangelio de Juan:
|
85-90
|
| Evangelio de Mateo: |
Década de los 60
|
1
Juan: |
90
|
|
Hechos:
|
61
|
2
Juan:
|
9
0 |
| Efesios: |
61
|
3
Juan: |
90 |
| Filipenses: |
61
|
Revelación |
94-96 |
Como vemos, las fechas de escritura de los libros del
Nuevo Testamento, tomaron un espacio de 50 años. Eso es sin tomar en
cuenta que algunos historiadores ponen la carta de Santiago tan temprano
como el año 40 (de 7 a 10 años después de la muerte de Cristo). Pero
debemos recordar que lo escrito cubre un periodo de casi un siglo (100 años
)de historia, desde el nacimiento de Cristo (año 6-4aC) hasta la muerte
del último apóstol después de 96dC. Jesucristo mismo dijo
a sus apóstoles que cuando el Espíritu Santo viniera, el les recordaría
TODAS las cosas que él había hablado.
Juan 14:26
Mas
el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi
nombre, él os enseñará todas las cosas,
y os recordará todas las cosas que os he dicho.
Era importante que los discípulos del Señor supieran
con detalle las cosas que Jesús les había hablado porque el
mandamiento del Señor fue el siguiente:
“ensenándoles que guarden todas las cosas que os he mandado”:
Mateo
28
19
Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos
en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: 20
Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he
aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
¿Qué nos Enseñan los Evangelios?
Si miramos en los evangelios, el silencio sobre un
futuro “reino de mil años” es ensordecedor. En ninguno de los evangelios, en ninguna de las parábolas,
y en ninguna de las enseñanzas de Cristo vemos referencia alguna a un
futuro “reino de mil años.”
Los
Evangelios Sinópticos
El
Apóstol Mateo
Mateo es quien más habla del reino de Dios.
Su evangelio, se nos dice que fue escrito a una audiencia
predominantemente Judía. Para
Mateo el reino de Dios es tanto una realidad espiritual “presente”
así como una realidad que había de ser manifestada en el “futuro”. Son muchas las citas en Mateo donde se ve el reino en ambos
aspectos, y se habla tanto de lo presente y lo futuro.
Sin embargo,
siendo que su enfoque está en los judíos, es en el evangelio de Mateo
donde podríamos haber esperado alguna referencia a un reino de Cristo
en el futuro por mil años de duración, sin embargo tal reino de mil años
no puede ser visto en ninguna parte en Mateo.
En
Mateo 19 se menciona que en “la regeneración” los doce apóstoles
se sentarían en doce tronos juzgando las doce tribus de Israel.
La pregunta que debemos hacernos es a que se refiere Jesús
cuando habla de la ‘regeneración’.
La Biblia utiliza esta palabra solamente dos veces, aquí en este verso
y en Tito 3:5 donde se refiere al nuevo nacimiento:
El nos
salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino
conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración
y la renovación por el Espíritu Santo.
La
palabra 'regneración' es del griego [paliggenesia] una palabra
compuesta de [pali] que significa 'volver', 'otra vez' o 're' y la otra
palabra es [genesia] que significa 'comienzo', 'creación'. Esta palabra
significa entonces re-nacimiento, re-crear, nuevo comienzo.
Existen solamente dos puntos donde se habla de un 'nuevo nacimiento' o
una 'nueva creación'. Cristo dijo que para ser salvo hay que 'nacer
de nuevo' en Juan 3 y Pablo dice que si alguno está en Cristo
es "nueva creación" (2 Corintios 5:17). Esto es
con respecto al alma regenerada de los salvados. A eso es lo que
se refiere Tito 3:5 y por lo tanto ocurre en el tiempo 'presente' de la
iglesia del Nuevo Testamento. La otra mención de 'recrear' es
mencionada en Apocalipsis 21:5 donde Dios dice "he aquí yo hago
nuevas todas las cosas" y se refiere a la nueva creación de
los "cielos nuevos y tierra nuevas" (Rev. 21:1).
¿A
que 're-generación' (o re-creación) se refiere Cristo? ¿Es eso una
referencia al estado presente con referencia a la iglesia desde
Pentecostés en adelante (la era de la regeneración) o se refiere al
tiempo cuando son hechas todas las cosas nuevas?
En cualquiera de los casos, nada se dice de “un reino de mil años”.
Tal idea está totalmente ausente en este contexto. Si se
dice que se refiere al futuro (Rev. 2:5) a “la recreación de todas
las cosas” (Rev. 21) entonces no puede ser posible porque tal 're-creación'
ocurre después de terminados los mil años, no antes ni durante
los mil años. Si se dice que la 'regeneración' es ahora (la única
otra opción bíblica), entonces prueba que el milenio es presente y no
futuro.
Mateo,
en todas sus parábolas presenta un panorama consumacionista donde la
historia presente culmina en la venida de Cristo.
Es en ese momento en el cual se celebra un juicio final de
separación de justos e injustos para dar lugar el reino eterno de Dios
y su final manifestación. Por
ejemplo, en la parábola de las diez vírgenes, cinco entran a las bodas
y cinco se quedan fuera para no poder entrar jamás.
La parábola de los talentos nos presenta al Señor como uno que
viene a hacer juicio de separación entre buenos y malos. Los que hicieron buen uso de sus talentos se les dice
“entra el gozo de tu Señor”, sin embargo al
que lo enterró se le echa “a
las tinieblas de afuera donde será el lloro y el crujir de dientes”
(Mateo 25: 30).
Lo
que es más interesante aún es el panorama presentado por Mateo en
torno al retorno de Cristo. El dice:
Mateo
25 (RVA)
31
Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se
sentará sobre el trono de su gloria.
32 Y serán reunidas delante de él todas las gentes: y los apartará los
unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.
33 Y pondrá las
ovejas á su derecha, y los cabritos á la izquierda.
En
este cuadro donde se ven reunidas “TODAS LAS GENTES” apareciendo
frente a Jesús para ser juzgados y su destino eterno determinado.
En la venida de Cristo, dice Mateo, las ovejas son puestas a la
derecha y los cabritos son puestos a la izquierda, unos van al reino y
otros a la condenación eterna: los injustos van ‘inmediatamente’ a
la condenación y los justos ‘inmediatamente’ al reino eterno.
Si en algún lugar pudiéramos haber encontrado en
todo el evangelio de Mateo una referencia a “un reino de mil años”
sería aquí. Sin embargo, no vemos referencia alguna a “mil años de
reino Mesiánico” en este cuadro - los “mil años” brillan por su
ausencia.
Mateo
y el “Fin
del Mundo”
La
idea del “fin del mundo” es un tema muy importante en los evangelios.
La gran comisión de la iglesia es predicar el evangelio HASTA
EL FIN DEL MUNDO. Cristo les dijo a los apóstoles y discípulos que
el mismo estaría “con
vosotros” (por medio del Espíritu Santo), “todos los días” mientras ellos predicaban el evangelio a los
judíos y los gentiles para edificar la iglesia de Cristo “hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20)
En las siguientes enseñanzas de Jesús vemos el mismo
escenario, un momento de consumación que hace separación entre
“justos” e “injustos”. La
parábola del trigo y la cizaña dada en Mateo 13 nos dice lo mismo que
vimos en Mateo 25, un momento final de consumación que marca la
separación de justos e injustos. Cristo
dice que esta separación marca u ocurre “en el fin del mundo”.
Mateo 13:30
Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta
la siega; y al tiempo de la siega
yo diré á los segadores: Coged primero la cizaña, y atadla en manojos
para quemarla; mas recoged el trigo en mi alfolí.
Obviamente el quemar la cizaña tiene referencia a su
futuro “en el fin del mundo”. Como
evidencia de esta verdad para nosotros, leemos que los discípulos de
Jesús quedaron intrigados por la parábola del trigo y la cizaña y
cuando se fuer la gente le preguntaron a Jesús “Decláranos
la parábola de la cizaña del campo.” Y esta es la explicación del maestro:
Mateo 13
37
Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es
el Hijo del hombre; 38 Y el
campo es el mundo; y la buena simiente son los hijos del reino, y la
cizaña son los hijos del malo; 39
Y el enemigo que la sembró, es el diablo; y la
siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. 40
De manera que como es cogida la cizaña, y quemada al fuego, así
será en el fin de este siglo. 41 Enviará el
Hijo del hombre sus ángeles, y cogerán de su reino todos los escándalos,
y los que hacen iniquidad, 42 Y
los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro y el crujir de
dientes. 43 Entonces los
justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre: el que tiene
oídos para oír, oiga.
Lo que leemos es claro y contundente, según Jesucristo,
“la siega es el
fin del mundo”. Cuando
Jesús venga, es el momento de la siega, habrá esta gran separación de
justos e injustos. Los
injustos son “recogidos y echados al fuego” y los justos disfrutan y
“resplandecen como el sol en el reino de su
Padre.” ¿Dónde está el milenio aquí? Obviamente esta escena
es una que muestra una ‘consumación’ y juicio que coincide con
“el fin del mundo”. Esta
visión es confirmada cuando vemos que Mateo repite las palabras de Jesús
en torno a una resurrección general de malos y buenos:
Mateo 12
41
Los hombres de Nínive se levantarán con
esta generación en el juicio y la condenarán, porque ellos se
arrepintieron con la predicación de Jonás; y mirad, algo más grande
que Jonás está aquí. 42
La Reina del Sur se levantará con
esta generación en el juicio y la condenará, porque ella vino desde
los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón; y mirad,
algo más grande que Salomón está aquí.
Podemos notar las palabras del maestro en este aspecto, el junta la
resurrección de los buenos y los malos cuando dice que se levantaran
los unos juntos CON
los otros. Es claro que Jesús
pone la resurrección de los malos (esta generación incrédula)
juntamente con los buenos (los hombres de Nínive/ la Reina del Sur).
Los malos se levantan para ‘condenación’ mientras que los
justos para salvación.
La Escatología de Mateo ¡ES AMILENIAL!
San
Marcos
El Evangelio de Marcos está en total concordancia con
Mateo. En Marcos 4, el
escritor hace referencia a la parábola del sembrador que menciona
Mateo. Marcos también
concuerda que el tiempo de recoger el fruto es “la siega”, la cual
Mateo identificó como “el fin del mundo”.
El libro de Marcos no es muy extenso, no obstante en el capitulo
13 hace referencia a la venida del hijo del hombre en las nubes del
cielo. Como ya vimos en el evangelio de Mateo, este suceso marca “el fin del mundo.”
La
Escatología de Marcos ¡ES AMILENIAL!
San
Lucas
Lucas, el escritor que anduvo en el ministerio de Pablo
escribió no solo el evangelio que lleva su nombre sino también el
libro de Hechos. En ambos
escritos notamos una ausencia no disimulada de un “reino de mil años”. Lo que se presenta en ambos escritos es una escatología
consumacionista en la segunda venida de Cristo para dar lugar al reino
eterno del Mesías. Lo
primero que leemos en el primer capítulo de Lucas es cuanto ha de durar
el reino del Mesías:
Lucas 1:33
y
reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y
su reino no tendrá fin.
No hay en el evangelio de Lucas ninguna mención de
“un reino de mil años”, simplemente no lo encontramos. Si encontramos, que tal como Mateo y Marcos, Lucas presenta
que el reino de Dios ha llegado. Jesús
es presentado anunciando “las buenas nuevas del reino” en las
ciudades y aldeas de Israel. El
reino en el evangelio de Lucas también tiene un carácter presente y un
carácter futuro. Según
dice Lucas había llegado, “ciertamente ya está entre vosotros”
(Lucas 11:20) y “no viene con advertencia ni señales sino que ya está
entre vosotros” (Lucas 17:21) y se puede entrar en él cuando “se
recibe como un niño” (Lucas 18:17); el reino “viene con poder”
(Lucas 9:27), en Pentecostés y es manifestado al fin del mundo cuando
Cristo vuelva. El reino le ha sido dado a sus discípulos, el “rebano
pequeño” (Lucas 12:32). En
su aspecto presente y penetrante, el reino de los cielos es como un
grano de mostaza que aunque pequeño produce una gran planta, y es también
como la levadura, que un poco puede leudar toda la masa.
El aspecto futuro del reino en Lucas es representado como una
‘casa’ la cual permite que gente entre a ella, pero que en un
momento el dueño de la casa cerrará la puerta para que nadie más
entre. Este aspecto nos
muestra una vez más la forma consumacionista con la que finaliza el
aspecto presente del reino de Dios. Los que entran quedan adentro y los
que no entran son echados al infierno:
Lucas 13
28 Allí será el
llanto y el crujir de dientes cuando veáis a Abraham, a Isaac, a
Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero vosotros echados
fuera. 29 Y vendrán
del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la
mesa en el reino de Dios.
30 Y he aquí, hay
últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos.
En este cuadro vemos el
reino en su manifestación futura. Allí están Abraham, Isaac Jacob y
todos los profetas junto a los que han de venir de oriente, de occidente,
del norte y del sur (gentiles) que son admitidos al reino, pero los que
no creen son dejados fuera. Estos dejados fuera del reino aquí son los
mismos judíos.
Lucas también nos dice
que en este siglo se dejan “casas, hermanos, padre, mujer e hijos”
por causa del reino pero en el siglo venidero reciben la vida eterna.
La visión de Lucas, es por lo tanto igual a la de Mateo y
Marcos. La vida eterna es
recibida en el siglo venidero.
Según relata Lucas el
reino de los cielos es presentado como un hombre que fue a un lugar
lejano a recibir un reino y volver. Cuando vuelve el Señor, llama a
cuenta a sus siervos los cuales reciben recompensa de acuerdo a su obra.
No obstante, uno de ellos escondió en un pañuelo el talento que se le
había dado. La parábola
termina diciendo que los que no querían que este Señor reinase sobre
ellos serían matados:
Lucas 19
26 Os digo, que a
cualquiera que tiene, más le será dado, pero al que no tiene,
aun lo que tiene se le quitará. 27
Pero a estos mis enemigos,
que no querían que reinara sobre ellos, traedlos acá y matadlos
delante de mí.
Ciertamente, Lucas ve el la venida del Señor una
consumación de este siglo para dar paso el reino eterno.
Nada dice de un “reinado milenial futuro” siguiendo la venida
de Cristo, al contrario el silencio sobre tal milenio es sepulcral.
En el capítulo 21 Lucas relata los acontecimientos que sucederán
durante el periodo presente desde su ascensión hasta su retorno.
Se habla del juicio sobre los judíos, su dispersión hasta que
los tiempos de los gentiles se cumplan. Se habla de los tiempos de
guerras, los terremotos etc. Finalmente
se habla de las señales en la luna y las estrellas y se menciona “la
venida del Hijo del hombre con las nubes del cielo” (Lucas
21:24-27ss). Nada se dice
que en la venida del hijo del hombre se establecerá un reino terrenal
por mil años. Lucas dice
“cuando veáis estas cosas, estad alerta porque el reino de Dios está
cerca” (v. 31), sin embargo, nada se dice de que ese reino es
milenario. Si en algún
lugar se pudiera mencionar tal reino milenario, este sería el lugar
perfecto pero nada se dice acerca de eso.
En el capitulo 22, se mencionan las palabras de Jesús dirigidas
a sus apóstoles, en ellas se les dice que ellos se sentarían
a la mesa a comer con Jesús y “en doce tronos juzgando las
doce tribus de Israel” pero como Mateo, Lucas tampoco menciona “un
reino de mil años” (mas adelante veremos más sobre este).
Podemos decir confiadamente que la visión de Lucas, es por lo
tanto, amilenial.
En el libro de Hechos, Lucas menciona que Jesús después
de haber resucitado estuvo con los discípulos por cuarenta días
hablando sobre el reino de Dios. En
Hechos 1:6, los discípulos le preguntan si habrá de “restaurar el
reino a Israel durante este tiempo” a lo que Jesús contesta “no os
toca a vosotros saber los tiempos y las sazones que el Padre ha puesto
en su sola potestad”. Obviamente
por lo visto Cristo ni niega ni afirma que el reino ha de ser restaurado,
simplemente dice que eso está en el plan de Dios.
Interesantemente nada se dice en este contexto de que el reino
tiene “mil años” de duración.
Decir eso es añadir al texto algo que simplemente no dice allí.
En vista de que hasta este momento en ninguna parte se habla de
un ‘reino de mil años’, es más probable que los discípulos
tuvieran en mente las ideas judías de un Mesías el cual establecería
un reino en el cual los Israelitas estarían sobre sus enemigos,
incluyendo los Romanos quienes los oprimían y gobernaban.
La
Escatología de Lucas ¡ES AMILENIAL!
El
Apóstol Juan
El Apóstol Juan escribió el evangelio que lleva su
nombre y de tres cartas del Nuevo Testamento, y del libro de Revelación.
Antes de mirar el libro de Revelación (que fue el último libro
de la biblia en ser escrito) consideraremos los cuatro escritos de Juan.
La palabra “reino” es mencionada solamente tres
veces en este evangelio – dos veces en el capítulo 3 y una en el 18.
Cuando Nicodemo se acercó a Jesús de noche, le fue dicho “el
que no nace de nuevo no puede ver ni entrar al reino de Dios”.
Esta referencia habla de la experiencia de la ‘regeneración’
la cual abre los oídos y ojos espirituales a los hombres para que
puedan recibir y apreciar el mensaje del evangelio para ser salvos. En
el primer capítulo es reconocido por Natanael como “el rey de
Israel” (Juan 1:49). En
el capitulo seis Jesús no permitió que se le coronara como rey
terrenal – obviamente su reino “no es de este mundo” como bien lo
dijo a Pilatos (Juan 18:36). En el capítulo doce se habla de su entrada triunfal a
Jerusalén. En este momento
fue proclamado como “rey de Israel”.
Mateo, Marcos y Lucas también mencionan este evento.
Cuando Cristo es cuestionado por Pilatos acerca de su reinado, el
no le dice nada sobre un “futuro reino milenial” en la tierra, el
simplemente le dice que su reino NO ES de este mundo.
Aunque Juan no habla mucho del reino presente de Cristo,
sin embargo, su escatología presenta una visión consumadora del fin.
En este evangelio se presenta la resurrección de justos e
injustos ocurriendo en la misma “hora”:
Juan 5:28
No os maravilléis
de esto; porque vendrá hora, cuando todos los que están en los
sepulcros oirán su voz; 29 Y los que hicieron bien, saldrán á resurrección de vida;
mas los que hicieron mal, á resurrección de condenación.
La descripción de esta resurrección general establece
una visión consumacionista del futuro.
Tal como lo escribió Mateo en su evangelio (cap. 12), tanto
malos como buenos resucitan juntos.
Unos saldrán para resurrección de vida y los que hicieron lo
malo para ser condenados. Esta
visión se ajusta totalmente a la visión de Mateo, Marcos y Lucas.
Todos ellos ven una resurrección y juicio final coincidiendo con
la venida de Cristo.
En adición a esto, vemos que la visión de Juan sobre
el tiempo de la resurrección de todos los muertos es clara, en el último
día, es decir al fin del mundo. Según Juan esas fueron las palabras
textuales de Jesús, los creyentes en su mensaje han de resucitar en el
día postrero:
Juan 6
(Palabras de Jesús)
39
Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que El me
ha dado yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final
40
Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y
cree en El, tenga vida eterna, y yo
mismo lo resucitaré en el día final.
44
Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me envió, y
yo lo resucitaré en el día final.
54
El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y
yo lo resucitaré en el día final.
Pero Marta, la hermana de Lázaro nos confirma en su
conversación con Jesús que la esperanza de Israel es que los muertos
del Antiguo Testamento TAMBIEN han de resucitar en el día postrero:
24
Marta le contestó*: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final.
Los justos resucitan en el día postrero y ya vimos que
‘junto’ con los buenos se levantan los malos, unos para vida y otros
para condenación. Jesucristo
confirma esto al decir que los malos serán juzgados por su palabra en
el día postrero. Esto nos afirma que el día final es el día de juicio:
Juan 12:48
El
que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la
palabra que he hablado, ésa lo juzgará en el día final.
Esta visión concuerda también con las palabras de
Mateo y Marcos cuando nos dicen que el fin del mundo es “la siega” y
que la iglesia estará predicando el evangelio a todas las naciones en
la tierra “hasta el fin del mundo”.
Es por lo tanto literalmente claro y sin “espiritualizar”
absolutamente NADA que para Juan (así como Mateo, Marcos y Lucas) no
hay milenio futuro separando las resurrecciones de los buenos y los
malos. Para estos
escritores bíblicos la siega, la resurrección general, el juicio y la
venida de Cristo son eventos que coinciden.
El reino eterno sigue estos eventos sin espacio alguno para un
periodo de mil años de un reino terrenal.
Las
Epístolas de Juan
En su primera epístola, Juan no hace muchos
comentarios sobre el tiempo del fin, pero si menciona la venida de
Cristo:
1 Juan 2:28
Y ahora, hijos,
permaneced en El, para que cuando se manifieste, tengamos confianza y no
nos apartemos de El avergonzados en su venida.
El alejarse avergonzados “en su venida”, nos
sugiere, tal como lo dicen los demás escritores y el mismo Juan en su
evangelio, que en ese tiempo se hará un juicio final en donde algunos
“los que hicieron lo malo” serán condenados y "los que
hicieron lo bueno" reciben la vida eterna.
Esta visión es confirmada en la misma carta cuando más adelante
en el capítulo 4, Juan hace mención del día de juicio al cual han de
comparecer todos:
1 Juan 4:17
En
esto se perfecciona el amor en nosotros, para
que tengamos confianza en el día del juicio, pues como El es,
así somos también nosotros en este mundo.
Juan también habla de la
transformación que ha de ocurrir en nosotros cuando Cristo se
manifieste en su segunda venida:
1
Juan 3:2
Amados,
ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de
ser. Pero sabemos que cuando
El se manifieste, seremos semejantes a El porque le veremos como El es.
Tenga en
mente que Juan escribió su evangelio y sus tres cartas cerca del final
del primer siglo, en la década de los 90, sin embargo no
encontramos rastro alguno de un pensamiento 'premilenial' en sus
escritos, al contrario, el pensamiento 'amilenial' predomina en todo
tiempo. Juan presenta un cuadro de una consumación final
coincidiendo con la venida de Cristo. La resurrección de todos
los muertos, (malos y buenos) y un juicio final en el "último día"
dominan la escatología de todos sus escritos.
La
Escatología de Juan ¡ES AMILENIAL!
¿Qué
Enseñó
Pablo?
Se cree, según la historia que el Apóstol Pablo murió
cerca del año 68dC, decapitado por espada a manos de soldados Romanos.
En su despedida de Éfeso, entendiendo que nunca más los vería
cara a cara, y después de haber predicado el evangelio en toda la región,
Pablo se dirigió a la multitud de ancianos y lideres que se reunieron a
despedirlo y dijo lo siguiente:
Hechos 20
26 Por
tanto, yo os protesto el día de hoy, que yo soy limpio de la sangre de
todos: 27 Porque no he rehuído
de anunciaros todo el consejo de Dios.
28 Por tanto mirad
por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha
puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó
por su sangre. 29
Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de
vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al ganado;
30 Y de vosotros
mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas, para llevar
discípulos tras sí.
Pablo asegura haber hablado en las iglesias, “TODO EL
CONSEJO DE DIOS”. Ciertamente,
el mensaje de este importante Apóstol era total, incluía toda la
perspectiva de los asuntos de la iglesia y es el más prolífico de
todos los escritores del Nuevo Testamento.
En las cartas de Pablo vemos que habló de temas históricos,
soteriológicos, pneumatológicos, eclesiásticos, y escatológicos. Lo
más importante de esto es que Pablo no contradice en nada a lo que
dicen los escritores de los evangelios y los apóstoles que estuvieron
con Jesús mientras él enseñaba en su ministerio terrenal.
Además, Pablo dio interpretación a las profecías y
escritos del Antiguo Testamento, se dirigió a problemas doctrinales
dentro y a sucesos importantes afuera de la iglesia, hablo de temas
doctrinales de profundidad incluyendo los eventos y detalles
relacionados a la segunda venida de Cristo, la resurrección de los
santos, el juicio final y el reino eterno.
¿Qué significa esto? Interesantemente en ninguna de las cartas
de Pablo encontramos referencia a algún “reino terrenal de Cristo por
mil años” después de su segunda venida.
Desde la perspectiva paulina, el Nuevo Testamento es totalmente
consumacioncita en este aspecto. Cuando
Cristo venga será el fin de todas las cosas.
Pablo presenta, igual que Mateo, un juicio general de “todas
las gentes”, tanto para los malos como los buenos, coincidiendo con la
venida de Cristo y juntos en el mismo día de juicio (ver
Hechos 17:31 y Romanos 2:1-16).
Pablo, tal como Mateo, Marcos, Lucas y Juan ve un reino
presente en el cual Cristo ya reina sobre su trono.
Según Pablo Cristo está reinando ahora
(Hechos 17:7); Cristo ha sido entronado y su reino en
cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento
La iglesia es la expresión visible de ese reino sobre
el cual Cristo reina. En
los escritos Paulinos el reino de Cristo es una cuestión real y
existente, no una mera imaginación.
Los Cristianos hemos “sido trasladados al reino de Cristo”
(Col. 1:13). Los
colaboradores de la iglesia son obreros del reino (Col. 4:11).
Es un reino que no tiene que ver con cosas físicas “no es
comida ni bebida, sino gozo y paz” (Romanos 14:17), “no es palabras
sino poder” (1 Corintios 4:20).
En cuanto al aspecto ‘futuro’ del reino, Pablo
concuerda con Mateo, Marcos y Lucas en que solamente entraran a él los
‘justos’. El lo dice de
esta manera:
1 Corintios 6:9
¿O no sabéis que
los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni
los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados,
ni los homosexuales, 10 ni
los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni
los estafadores heredarán el reino de Dios.
Pero Pablo va un paso más allá en su explicación de
quien entra y quién no entra el reino. El dice “la carne y la sangre
no heredan el reino” (1 Cor. 15:50) y una vez más refiriéndose a
este cuerpo de carne presente dice: “lo corruptible no hereda la
incorruptible” (1 Cor. 15:50).
En la escatología Paulina, el reino futuro viene después de la
resurrección de los muertos y es un reino incorruptible el cual no
pueden heredar los que siguen en cuerpos corruptibles.
Sobre este tema debemos recordar que Jesús dijo respecto al
siglo venidero (el reino) en contraste a este lado de la historia. Según
Jesús después de la resurrección, en “los que son tenidos por dignos de entrar al siglo venidero ni se
casan ni se dan en casamiento” (Lucas 20:34-35).
A eso mismo es lo que Pablo se refiere cuando habla de que “la
corrupción no hereda la incorrupción.” Los cuerpos que entran al
reino venidero no son de carne y sangre, en 1 Cor. 15 Pablo dice que es
un “cuerpos espiritual,” o “cuerpos celestial” distintos a los
“cuerpos animal” o “cuerpo terrenal” (vs. 40, 44.)
El reinado ‘presente’ de Cristo tendrá un final
para dar paso al reino celestial (el reino de Dios). En 1 Cor. 15 Pablo nos dice que las resurrecciones ocurren en
orden, primeramente Cristo, luego los de Cristo en su venida.
Seguidamente a eso dice “LUEGO EL FIN”, cuando entregue EL
REINO al Padre:
1 Corintios 15: 22-25
22 Porque
así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán
vivificados. 23
Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego
los que son de Cristo en su venida;
24 entonces
el fin, cuando El entregue el reino
al Dios y Padre, después que haya abolido todo dominio y toda
autoridad y poder. 25
Pues Cristo debe reinar hasta que haya puesto a todos sus
enemigos debajo de sus pies.
Pablo,
tal como los otros escritores que hemos estudiado, ve el fin del mundo
coincidiendo con la ‘venida de Cristo’.
En 1 tesalonicenses nos dice que cuando Cristo venga en aquel día
“fuego caerá del cielo”, ese mismo día los justos son librados y
los malos condenados:
2 Tesalonicenses 1:6-10
6 Porque después
de todo, es justo delante de Dios retribuir con aflicción a los que os
afligen, 7 y daros alivio a vosotros que sois afligidos, y también
a nosotros, cuando el Señor Jesús
sea revelado desde el cielo con sus poderosos ángeles en llama de fuego,
8 dando retribución a los
que no conocen a Dios, y a los que no obedecen al evangelio de nuestro
Señor Jesús. 9
Estos sufrirán el castigo de eterna destrucción, excluidos de
la presencia del Señor y de la gloria de su poder, 10 cuando El
venga para ser glorificado en sus santos en aquel día y para ser
admirado entre todos los que han creído; porque nuestro testimonio ha
sido creído por vosotros.
Sorprendentemente, pero consistentemente con lo que ya
hemos estudiado, no encontramos ninguna, absolutamente ninguna
referencia a un reino milenial en las cartas de Pablo.
Pablo había predicado “todo el consejo de Dios” donde quiera
que llegaba, sin embargo la doctrina del “futuro reino milenial”
nunca formó parte de ese consejo de Dios del que Pablo predicaba.
El susodicho milenio brilla por su ausencia en las epístolas
paulinas.
La
Escatología de Pablo ¡ES AMILENIAL!
¿Que
dice el Autor de Hebreos?
El reinado de Cristo es “presente” y según dice
Pablo debe continuar HASTA que haya abolido todo dominio y toda
autoridad y poder en la tierra. El
escritor de hebreos que algunos piensan que es Pablo, también dice
que Jesucristo está sentado a la diestra del Padre esperando que sus
enemigos sean puestos por estrado de sus pies.
Esta profecía del Antiguo Testamento (Salmo 110) habla del
reinado y Sacerdocio Mesiánico, y como leemos, ambos escritores lo
ponen en el tiempo presente. De hecho, el libro a los Hebreos
presenta a Cristo 'sentado en su trono de rey' (Hebreos 1:13; 10:12-13)
como cumplimiento a las profecías del Antiguo Testamento:"Pero
del Hijo dice: TU TRONO, OH DIOS, ES POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS,
Y CETRO DE EQUIDAD ES EL CETRO DE TU REINO." (Hebreos 1:8) y
nos dice "que recibimos un reino que es inconmovible"
despues que las cosas movibles sean 'removidas' por su fuego consumidor:
Hebreos
12
26 Su voz hizo temblar
entonces la tierra, pero ahora El ha prometido, diciendo: AUN
UNA VEZ MAS, YO HARE TEMBLAR NO SOLO LA TIERRA, SINO
TAMBIEN EL CIELO. 27 Y esta expresión: Aún, una vez
más, indica la remoción de las cosas movibles, como las cosas
creadas, a fin de que permanezcan las cosas que son inconmovibles.
28 Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible,
demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio
aceptable con temor y reverencia; 29 porque nuestro Dios es fuego
consumidor.
La
Escatología de Hebreos ¡ES AMILENIAL!
Santiago
La carta de Santiago fue escrita a los cristianos en la
dispersión. En su carta
vemos que hace referencia a “la venida del Señor” y nos dice que
esa venida es como juez:
Santiago 5
7
Por tanto, hermanos, sed pacientes hasta la venida del Señor.
Mirad cómo el labrador espera el
fruto precioso de la tierra, siendo paciente en ello hasta que recibe la
lluvia temprana y la
tardía. 8
Sed también vosotros pacientes; fortaleced vuestros corazones,
porque la venida del Señor está cerca.
9
Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis
juzgados; mirad, el Juez está a las puertas.
Esto nos confirma dos cosas importantes: (1) cuando
Cristo venga habrá juicio y (2) tanto justos como injustos estarán en
ese juicio. Santiago insta
a los cristianos a ser ‘pacientes’, y a estar fortalecidos’,
viviendo sabiamente sin quejas unos contra otros “para que no seáis
juzgados; mirad, el Juez está a las puertas.” Anteriormente Santiago
había advertido: “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de
vosotros , sabiendo que recibiremos un juicio más severo.”
(Santiago 3:1). Santiago
es totalmente consistente con los demás escritores que hemos estudiado.
Cuando Cristo venga habrá culminación de este siglo, un juicio
donde habrán condenados y galardonados.
La
Escatología de Santiago ¡ES AMILENIAL!
El
Apóstol Pedro
El Apóstol Pedro fue uno de los apóstoles más
famosos. Su participación
en la iglesia apostólica es de suma importancia.
Pedro es muy vocal en cuanto a varios asuntos de interés
incluyendo la interpretación de la profecía del Antiguo Testamento y
acerca de los tiempos finales. Pedro
presenta un panorama en el cual Cristo es un juez que viene a juzgar. Al
hablar de los malos dice: “pero ellos darán cuenta a aquel que está
preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. “ (1Pe
4:5) pero también
dice que “el juicio ha de comenzar por la casa de Dios” (1
Pedro 4:17.)
Pedro dice que
“pero los cielos y la tierra actuales están reservados por su palabra
para el fuego, guardados para el día del juicio y de la destrucción de
los impíos.” (2 Pedro 3:7).
Ya hemos visto, por las palabras del mismo Jesucristo que el día
del juicio y la destrucción (condenación) de los impíos, será “el
último día”, por lo tanto sabemos que ese mismo día es cuando los
cielos y la tierra presentes serán consumidos por fuego.
¡Pedro y los Mil Años!
¡Aja!! Por
fin encontramos la famosa frase “mil años” en la biblia. Sin embargo, no dice nada de un “reino de mil años”.
Lo que Pedro dice sobre los mil años es que en el reloj divino,
un día es como mil años, y mil años como un día.
Esto Pedro lo dice en vista a que la promesa de su retorno parece
alargarse, Pedro consuela sus lectores haciéndoles entender que los
tiempos de Dios no son como los de los hombres.
Aunque parezca que la promesa de la venida se tarda, no es así.
Aunque para los hombres parezca mil años, para Dios es solamente
un día. Esta expresión
fue tomada muy probablemente de libro de Salmos donde el salmista dice
algo similar “Porque mil años ante tus ojos son como el día de ayer
que ya pasó, y como
una vigilia de la noche.” (Salmo 90:4)
Lo que Pedro quiere decir
se hace mas claro cuando leemos el próximo verso “El Señor no se tarda en cumplir
su promesa, según algunos entienden la tardanza, sino que es paciente
para con vosotros, no queriendo que nadie perezca, sino que todos vengan
al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9 )
Pedro sigue con su mensaje
escatológico alertando a los CRISTIANOS sobre las cosas que han de
venir cuando Cristo vuelva y sobre la esperanza nuestra de recibir, no
un reino milenial, sino “cielos nuevos y tierra nueva donde mora la
justicia”. En otras
palabras, Pedro reconoce que los ‘injustos’ no heredan el reino de
Dios. Con esto concuerda Mateo, Marcos, Lucas, Juan y Pablo:
2 Pedro 3
Pero el día del
Señor vendrá como ladrón, en el cual los cielos pasarán con gran
estruendo, y los elementos serán destruidos con fuego intenso, y la
tierra y las obras que hay en
ella serán quemadas. 11
Puesto que todas estas cosas han de ser destruidas de esta
manera, ¡qué clase de personas no debéis ser vosotros en santa
conducta y en piedad, 12
esperando y apresurando la
venida del día de Dios, en el cual los cielos serán destruidos por
fuego y los elementos se fundirán con intenso calor!
13
Pero, según su promesa, nosotros esperamos
nuevos cielos y nueva tierra, en los cuales mora la justicia.
14
Por tanto, amados, puesto que aguardáis estas cosas, procurad
con diligencia ser hallados por El en paz, sin mancha e irreprensibles
Nada en este pasaje nos
sugiere que habrá un reino de mil años después que Cristo regrese.
Al contrario lo que Pedro ve con la llegada del Mesías es "cielos
nuevos y tierra nueva", Pedro ve “un reino eterno”:
2 Pedro 1
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